Te explicamos cláusula por cláusula qué firmas, qué porcentaje te quedas y qué se lleva GRP, con ejemplos reales y sin jerga legal.
Si tu abuela no lo entiende, lo reescribimos.
Desde el primer día sabes quién es tu contacto en GRP, cómo escribirle y en cuánto tiempo te va a contestar. No eres un ticket anónimo: eres un artista con nombre y apellidos, y tratamos tus dudas sobre derechos y regalías como algo prioritario, no como un estorbo administrativo.
Gestionamos tus derechos, pero también te abrimos la puerta a estudios de grabación, camps de composición y una comunidad de artistas con la que de verdad pasan cosas. No vendemos “somos familia”: lo demostramos agenda en mano.
Rellenas un formulario sencillo con tu catálogo, dónde está registrada tu música y qué te preocupa: royalties, contratos antiguos, sincronización, etc.
Revisamos cómo estás registrado, detectamos errores habituales (metadata, splits, registros incompletos) y te decimos, con números, si podemos recuperar o mejorar ingresos.
Te mostramos por escrito qué hacemos, qué no hacemos, qué porcentaje nos llevamos y qué recursos de la comunidad tienes incluidos (estudios, camps, mentoring). Sin letra pequeña.
Nos encargamos de la parte aburrida (gestión de derechos, reclamaciones, cobro internacional) mientras tú compones y te conectas con la comunidad GRP.
Horas de estudio en espacios profesionales para artistas del roster, con un sistema de reserva simple y transparente.
Organizamos encuentros donde salen canciones, no solo fotos; medimos cuántas colaboraciones y lanzamientos nacen de cada camp.
No es un grupo abierto de Facebook: es un ecosistema curado donde conectas con gente que se toma su carrera tan en serio como tú.
Si llevas años sospechando que hay dinero, oportunidades o colaboraciones que se te escapan por falta de información, no es culpa tuya: es cómo está montada la industria.
En GRP ponemos luz donde otros ponen letra pequeña.